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GODLY PLAY:Una forma diferente de acercarnos a las historias sagradas.

Siempre nos ha gustado apostar por metodologías que ayuden a los alumnos a crecer no solo en conocimientos, sino también en interioridad, escucha y capacidad de asombro.
Por ello nos fuimos a realizar una formación llamada Godly Play, un enfoque de educación religiosa que invita a vivir las historias bíblicas desde la experiencia, la creatividad y el silencio.

¿Qué es Godly Play?

Godly Play es una metodología de inspiración Montessori desarrollada por Jerome W. Berryman. Parte de una idea sencilla pero profunda: los niños ya poseen una espiritualidad propia, y el papel del educador no es “transmitir respuestas”, sino abrir espacios donde puedan explorar, preguntar y descubrir por sí mismos.

En lugar de clases expositivas, Godly Play propone un ambiente cuidado, materiales manipulativos y una narración pausada que permite que cada niño entre en la historia con calma y sentido.

Un aula que invita al silencio

Uno de los elementos más característicos es el ambiente preparado. Las historias bíblicas se guardan en cajas especiales, normalmente de madera, y cada una contiene un conjunto de materiales que representan la narración: figuras, paisajes, telas o piezas que ayudan a visualizar lo que se cuenta.

Cuando comienza la sesión, el guía (así se llama al educador) se acerca a la caja muy lentamente y la abre con cuidado. Este gesto simbólico prepara a los niños para lo que viene: un tiempo de escucha profunda.

Contar una historia… de otra manera

En Godly Play, las historias no se leen ni se explican. Se cuentan, moviendo las figuras despacio, invitando al silencio y dejando que las imágenes hablen por sí mismas.

Por ejemplo, al narrar la Parábola del Sembrador, el guía muestra cómo las semillas caen en el camino, entre piedras, entre espinos o en tierra buena. Ese movimiento suave y visual ayuda a los niños a “entrar” en la historia desde la imaginación y la emoción.

Las preguntas que abren puertas

Después de escuchar la historia, llega uno de los momentos clave: las preguntas de maravilla. Son preguntas abiertas, sin respuestas correctas, que ayudan a los niños a pensar y sentir:

  • “¿Qué parte te ha gustado más?”

  • “¿Dónde te ves tú en esta historia?”

  • “¿Hay alguna parte que podríamos dejar fuera y seguir teniendo la historia?”

Estas preguntas no buscan evaluar, sino despertar resonancias interiores.

Creatividad y libertad

Tras la conversación, cada niño elige cómo trabajar lo vivido: dibujar, modelar, reconstruir la historia con los materiales o simplemente contemplar en silencio. Aquí no hay pautas ni instrucciones; solo la libertad para expresar.

Este enfoque convierte la clase en un espacio de profunda conexión, donde lo espiritual se vive de forma natural, respetuosa y creativa.

Una experiencia que transforma

Godly Play no solo transmite contenidos religiosos; también desarrolla habilidades como la atención, la escucha activa, la empatía y la reflexión personal. Por eso está siendo tan valorado en centros educativos que buscan una formación integral.

Estamos convencidos de que ayudar a los niños a escuchar las historias de otra manera también les ayuda a escucharse a sí mismos.