Hoy celebramos el Día Internacional del Voluntariado siguiendo el ejemplo de las Hermanas de la Compasión
En nuestro colegio, inspirado por los valores cristianos que nos transmiten las Hermanas de la Compasión, vivimos el Día Internacional del Voluntariado como una jornada de profundo significado.
No es solo una fecha marcada en el calendario; es una oportunidad para recordar quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos caminar como comunidad educativa comprometida con el bien común.
Desde sus orígenes, nuestra institución nació con una misión clara: acompañar, servir y amar especialmente al más desfavorecido, siguiendo el ejemplo de Jesús y la mirada compasiva que caracteriza a nuestras hermanas. Hoy, esa esencia continúa viva en todos los que formamos parte del colegio: alumnos, familias, educadores y personal, cada uno aportando su tiempo, su presencia y sus talentos al servicio de los demás.
El voluntariado como sentido profundo de vida
En un mundo que a veces parece ir demasiado deprisa, detenernos a servir se convierte en un acto revelador. El voluntariado nos invita a descubrir un sentido profundo de la existencia, a sentir que somos parte de algo más grande, una energía colectiva que busca transformar la realidad desde la solidaridad, la justicia y la compasión.
Cada gesto de entrega, por pequeño que parezca, abre puertas a nuevas posibilidades: construye comunidad, genera esperanza y nos recuerda que nuestra vida adquiere su mayor plenitud cuando se convierte en servicio.
El ejemplo vivo de nuestras Hermanas de la Compasión
Hoy queremos hacer una mención especial a nuestras hermanas, que, a pesar de la edad y de las dificultades propias del tiempo, siguen realizando acciones de voluntariado local de un valor inmenso. Son un testimonio vivo de que la compasión no tiene límites ni fechas de caducidad.
Su labor continúa siendo un pilar silencioso y generoso en nuestra comunidad. Actualmente, su servicio está especialmente centrado en la ayuda a la alfabetización y al aprendizaje del idioma para solicitantes de asilo, así como en el acompañamiento a personas de especial vulnerabilidad en las casas de acogida de la localidad.
Allí, con paciencia, cercanía y una escucha profunda, ofrecen algo que va mucho más allá del conocimiento lingüístico: brindan dignidad, seguridad, compañía y esperanza.
Un colegio que educa para servir
Inspirados por este legado, hoy animamos a toda la comunidad educativa a seguir construyendo caminos de solidaridad. Educar desde los valores cristianos significa enseñar a mirar al otro con respeto, a reconocer sus necesidades y a comprender que solo juntos podemos construir una sociedad más humana y fraterna.
En este Día Internacional del Voluntariado, celebramos la oportunidad de ser partícipes de esa misión, dejando que la compasión, nuestro sello característico, siga alumbrando espacios de encuentro y transformación.
Porque servir no solo cambia la vida de quien recibe; también cambia profundamente la vida de quien da.