Historia

Nuestro camino de Compasión empezó en el Castilllo de Gudanes, en 1766, con el nacimiento del padre Mauricio Garrigou, nuestro fundador. En una situación política, social y religiosa muy diferente a la nuestra, supo descubrir su Misión; siguió una trayectoria dura de descubrimiento, llamada, respuestas… con los ojos y el corazón siempre abiertos. En este camino encuentra a Juana Mª Dexclaux, con quien comparte sus proyectos; ella ve en lo escuchado el eco de su propia inquietud. De este encuentro, evidenciaron que iban a realizar la voluntad de Dios en un proyecto común, la Congregación de Ntra. Sra. de la Compasión. La fuerza para llevarlo a cabo la encuentran en la contemplación de Jesús coronado de espinas y María al pie de la cruz, Madre de Compasión.     

Las hermanas de la Compasión hasta la actualidad han sido mujeres fuertes, con sacramento de esperanza y con el referente de María, compasiva, pues como dijo el padre Mauricio debían andar el camino con el ánimo con que María servía a Jesús, con esa misma fe y ternura.

“Por aquella tierra de la gracia y de la luz, hacia la ciudad de los pregones, de los patios floridos, de las cruces de mayo, corría veloz el tren Rápido en aquel atardecer tranquilo del tres de octubre de mil novecientos cincuenta y cinco. Con la cara pegada a los cristales, tres Compasionistas contemplan aquella maravillosa puesta de sol que invitaba al silencio y a la meditación.”  (Cuaderno de Memorias de la Comunidad)
 
Eran las tres “fundadoras” que darían respuesta a la apertura de un Colegio en Dos Hermanas, población de treinta mil habitantes y que por aquel entonces no contaba con ningún colegio femenino de Segunda Enseñanza.
 

No fue todo fácil, pero a los pocos días pudieron abrir las puertas de una casa, en la calle  Antonia Díaz 14 para que se pudieran matricular las primeras alumnas.  Las clases ya estaban listas, pero la vivienda para las Hermanas… la generosidad de los vecinos hizo posible que los primeros días pudieran comer  y  tener camas para dormir.

Empezaron el curso con 18 alumnas y lo terminaron con 60.

Ante el aumento de solicitud de matrícula, inician la construcción del Colegio actual. En él imparten Enseñanza Primaria y Bachiller Laboral y, ya desde el principio,  sensibles a la realidad de la población y al carisma de su Fundador, Mauricio Garrigou, abren sus puertas todas las tardes para dar clases de alfabetización a las personas que no habían tenido posibilidad de acceder a los estudios primarios.
 

“La educación cristiana de los jóvenes y la atención a los pobres por todos los medios posibles”,  fin de la Congregación, hace que las Religiosas dediquen los fines de semana  a  Catequesis con sus alumnas, acompañándolas a visitar  los barrios marginales, ayudándolas, así, a experimentar la fuerza del Evangelio.

Y así hemos caminado hasta nuestros días…

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